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La poda del rosal

¿Cómo podar un rosal?

Los rosales, como el resto de los arbustos y plantas de flor, necesitan una serie de cuidados y mantenimiento mínimos. Si deseas ver que tus rosas crecen fuertes y sanas y poder disfrutar de ellas cada año acometerás con gusto esta actividad. La poda del rosal es uno de los principales cuidados de este tipo de planta y debe practicarse, al menos, una vez cada año. La razón es simple: las nuevas flores nacen sobre los brotes del año anterior. Podemos distinguir dos tipos de poda: de limpieza y de floración.

Poda de limpieza

Esta poda se debe hacer en todas las especies, no sólo en los rosales. Básicamente consiste en mantener la planta limpia y sana. Lo mejor es hacerlo a finales del invierno y antes de la brotación. Es lo primero que hay que hacer, antes de la poda de floración. Consiste en eliminar lo siguiente:

  • Ramas muertas, secas o enfermas.
  • Tocones secos (trozos de ramas que no tiene brotes y están secos).
  • Rebrotes que hayan podido surgir desde la misma raíz (se llaman sierpes).
  • Rebrotes del pie del arbusto que sean débiles o mal situados y no nos interese que se desarrollen como rama del arbusto.
  • Ramas cruzadas, mal orientadas o que enmarañan el arbusto.
  • Ramas que sobresalen mucho del arbusto por su exceso de vigor (se llaman chupones).      
  • Flores y frutos pasados: afean y consumen energía del arbusto.
  • Si es necesario, corrige la asimetría para mejorar la apariencia, por ejemplo, si está la copa descompensada.

Poda de floración

Este tipo de poda tiene como objetivo fundamental conseguir una buena floración cada año y mantenerla durante varios. En nuestro clima, con heladas en invierno, se debe hacer a principios del mes de febrero.

En función de cómo y dónde se forman los botones florales de los arbustos y la época de floración, la poda debe ser diferente para las distintas especies. En nuestro caso, las yemas de flor del rosal se forman en el extremo superior de las ramas que se formarán esta primavera. Sabiendo esto, la poda del rosal consiste en lo siguiente:

  • La poda del rosal debe hacerse siempre dejando forma de vaso, eliminando las ramas centrales para que pueda entrar bien la luz. Para ello se poda siempre por una yema orientada hacia fuera.

  • Poda cada rama conservando de 4 a 7 yemas. Deja los brotes más fuertes algo más largos. Los brotes más débiles se dejan más cortos para estimular su crecimiento. Poda todas las ramas de más de cuatro años directamente desde la base.

Otra labor importante para una adecuada y prolongada floración, es vigilar a la planta para evitar que una vez pasada la flor, ésta se haga fruto (desgasta mucha energía a la planta). Debemos cortar las flores marchitas, buscando de nuevo una nueva yema que apunte hacia fuera, así la planta volverá a florecer.