Cuidados de las orquídeas

Desde que a principios del XIX desataran la pasión de los aristócratas de la Inglaterra victoriana, las orquídeas han estado asociadas a la elegancia, la exclusividad, el lujo y, sobre todo, la belleza. Hoy en día se encuentran entre las flores ornamentales más importantes del mundo .

 

La familia de las orquídeas comprende más de 25.000 especies silvestres conocidas, la más amplia entre las plantas con flores. Se encuentran distribuidas por toda la superficie del globo, a excepción de las zonas polares y los desiertos arenosos más secos.

 

Las Orquídeas son las plantas más complejas y evolucionadas. En esta familia se da la relación más perfecta entre los insectos y las flores, están consideradas como la culminación de la evolución floral.

 

Éstas adoptan  la forma del insecto hembra, y el macho, atraído por el parecido, se posa y se carga de polen, acude a otra flor creyendo que es otra hembra y la poliniza con el polen de la anterior. Por si esto fuera poco, la flor despide además el aroma exacto de la hembra.

 

Las orquídeas siempre han tenido fama de ser plantas difíciles de cultivar, pero no es así. Existen muchas especies que, con unos sencillos cuidados, pueden crecer perfectamente en casa y dar flor año tras año.

 

Cuidados de las orquídeas

LUZ

La mayoría de orquídeas necesitan mucha luz pero poco o nada de sol directo. Sitúala cerca de una ventana. Si el sol entra en alguna hora del día, los visillos son suficientes para filtrar la luz. Una buena iluminación estimula la floración y el crecimiento de la planta. Si no dispones de la suficiente luz natural, una opción consiste en instalar luces artificiales especiales para plantas.

TEMPERATURA

La temperatura normal del interior de la casa es adecuada para cultivar los tipos más comunes de orquídeas. Necesitan unas temperaturas mínimas no inferiores a 9 o 10ºC. Respecto a las máximas diurnas, no deberían sobrepasar los 30ºC.

 

Algunas orquídeas necesitan períodos con diferencias marcadas de temperatura entre el día y la noche para florecer, pero la mayoría son lo suficientemente resistentes como para vivir fuera de los rangos ideales de temperatura.

 

 

HUMEDAD

La humedad es uno de los factores ambientales más importantes en el cuidado de las orquídeas. La mayoría de estas plantas tienen su hábitat natural en las zonas tropicales y subtropicales con una altísima humedad ambiental.

 

En casa es necesario conseguir una mayor humedad ambiental con métodos sencillos. Uno de ellos consiste en colocar las plantas sobre una bandeja con agua y piedrecitas, de manera que la maceta se coloca encima y las raíces no están en contacto con el agua, pero la evaporación de ésta aumenta la humedad del aire. Los humidificadores que se utilizan para los niños también son muy adecuados. La cocina y el baño, siempre que tengan una buena iluminación, son lugares muy buenos para las orquídeas, porque la evaporación del agua caliente ayuda a humedecer el aire.

RIEGO

Las orquídeas epifitas crecen sobre los árboles en su habitat natural, obteniendo la humedad del aire  y de la lluvia que escurre por las ramas. Por tanto, sus raíces nunca están empapadas. La cantidad y la frecuencia del riego dependen de muchos factores (temperatura de la casa, tipo de sustrato, tamaño de la planta…), por lo que no se pueden dar recomendaciones concretas de frecuencia de riego. Lo que sí es cierto es que toleran mucho mejor la falta de riego que el exceso. Como orientación general, en las épocas del año cálidas, se regará de1 a2 veces a la semana, mientras que en las frías, una vez cada 2 semanas.

 

 

 

Se debe emplear agua templada y sin cloro. Para ello se puede utilizar agua destilada, agua de lluvia o dejar el agua del grifo en un recipiente durante varias horas antes de regar para que el cloro se evapore.

 

 

Cuando se riegue, hay que hacerlo en abundancia, es decir, se debe sumergir la maceta en agua para que el sustrato se empape bien y después dejar escurrir el exceso. Esto es mejor que regar poco y a menudo. Si la maceta se coloca sobre un plato, éste no debe acumular agua, porque las raíces se pudrirían.

RECIPIENTES

¿Sabes por qué las orquídeas se suelen vender en macetas de plástico transparentes y con muchas raíces hacia fuera?

Porque las raíces de estas plantas realizan también la fotosíntesis y es conveniente que no estén en recipientes opacos, para que llegue a sus raíces la mayor cantidad de luz posible.

 

 

 

¿Y por qué de plástico y no de barro, por ejemplo? El motivo es que la cerámica es muy porosa y eso facilita la retención de las diferentes sales disueltas en el agua, pudiendo afectar con el tiempo a las raíces. Por tanto, son aconsejables macetas de material no poroso (plástico, metacrilato, vidrio…) y con buen drenaje (agujeros grandes o numerosos en el fondo) y luego, si lo deseas puedes introducirla en un tiesto decorativo de cerámica en el que puedes colocar en el fondo algo de gravilla.

SUSTRATO

La mayoría de las orquídeas que se comercializan son epifitas: en la naturaleza crecen sobre los árboles, en huecos donde se acumulan algunas hojas que caen y restos vegetales. Por tanto, debemos proporcionarles un suelo ligero y poroso. Lo mejor es utilizar tierra específica para orquídeas en tu centro de jardinería.
Estos sustratos se componen de una base de corteza de pino o abeto al que se le añaden diferentes materiales. Entre ellos, destacamos el musgo de esfagno y fibra de coco. Para mejorar el drenaje o evitar la compactación de la tierra, se añaden también piedra pómez, la arcilla expandida, o la perlita.

 

ABONADO

Las orquídeas epifitas, obtienen los minerales necesarios para su desarrollo a partir del agua de lluvia que escurre por las ramas, por lo que no requieren grandes cantidades de nutrientes minerales. Por tanto, no deben emplearse para su abonado los fertilizantes que se utilizan para otro tipo de plantas con necesidades mayores, sino los que están formulados expresamente para ellas. La frecuencia de abonado depende de cada fabricante y está indicada en el envase.

 

ALGUNAS CURIOSIDADES:

 

Las flores de la orquídeas duran muchísimo

La duración de las flores de las orquídeas depende de cada especie, pero la más conocidas, como Phalaenopsis, Cymbidium, Dendrobium, Paphiopedilium,… tienen flores que duran hasta tres meses. Suelen empezar a florecer a finales de invierno, principalmente entre febrero y marzo.

 

Cuando las flores se marchitan, puedes cortar o no los tallos:

 

 

  • ¿Qué ocurre cuándo cortamos la vara desde la base? Ocurre que la planta no se volverá a centrar hasta la próxima temporada en la creación de flores y sí en vigorizar su sistema radicular junto con la creación de nuevas hojas. Lo ideal al realizar el corte de la vara es renovar el sustrato, limpiar la maceta y sanear las raíces.
  • ¿Qué ocurre al cortar la vara por encima de la primera yema? Con unas condiciones óptimas se producirá una nueva floración… aunque casi con total seguridad no será tan espectacular como la primera. En estos casos es buena idea utilizar abonos específicos para orquídeas (incluso combinando abonos foliares con radiculares).
  • ¿Qué ocurre si no cortamos la vara floral? Si las condiciones son óptimas, se producirá una nueva floración, aunque como ocurre con el caso anterior, es posible que no sea tan espectacular como la primera. También se recomienda la utilización de abonos específicos para orquídeas.
¿Has visto alguna vez una orquídea que en lugar de producir un racimo de flores en la vara, le haya brotado de un nudo una nueva planta?

 

Es un keiki, una nueva plantita formada por pequeñas hojas que crecen en las varas y producen raíces aéreas. Cuando la plantita tenga al menos tres hojas y algunas raíces, podremos cortar la vara floral unos 3 centímetros por debajo del keiki y unos 3 centímetros por encina. Plantaremos el keiki, incluyendo el pedazo de vara, en un tiesto independiente con un sustrato especial para orquídeas. La nueva orquídea será idéntica a la planta madre.

 

 

¿Sabes que muchas orquídeas se pueden cultivar sin tierra?

Como hemos visto antes, la mayoría de las orquídeas que se comercializan son epifitas: en la naturaleza crecen sobre los árboles. La orquídea Vanda, por ejemplo, extrae los nutrientes directamente de la humedad ambiental con la ayuda de unos hongos radiculares, micorrizas, con los que vive simbióticamente.

Por eso las puedes ver a la venta en jarrones de cristal o en unas cestas colgantes, con las raíces al aire. En vez de regarlas, hay que pulverizarlas dos veces al día con agua de lluvia o sin cloro.

 

 

DISTINTAS ESPECIES DE ORQUÍDEAS

Estas son las especies más conocidas para cultivar en casa. Sus requerimientos varían de unas a otras, pero siguiendo los consejos que te hemos dado, podrás disfrutar de la elegancia, belleza y exotismo de sus flores durante mucho tiempo.

 

 

 

 

 

 

 

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