BONSÁI PYRACANTHA

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10027772

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Este es un arbusto de hoja perenne y lento crecimiento, con ramas espinosas, flores blancas y frutos de colores vivos que van del rojo al amarillo en otoño. Su nombre, de hecho, procede de pyros: fuego, y acantha : espina.

CONSEJOS:

  • Puede vivir en el exterior todo el año, a pleno sol durante su floración y procurando ubicarlo en semisombra en verano.
  • Protégelo de las heladas, aunque resiste bien el frío.
  • Precisa de mucha humedad, aunque es aconsejable no mojar las flores cuando lo riegues.
  • Abónalo en primavera y otoño, pero no durante la floración.
  • Es recomendable trasplantarlo en primavera, cada dos años.

En Fronda, te enviamos las plantas en estado óptimo de crecimiento o floración, en función de la estacionalidad. Por tanto, la planta que recibas puede variar levemente su apariencia con respecto a la de la foto. Cada planta es única.

Caracteristicas

El arte de convertir árboles en miniaturas tiene más de 10 siglos de vida. Lo crearon los chinos primero, para perfeccionarlo los japoneses después, quienes además le dieron nombre: bon significa bandeja o recipiente en japonés y sai, árbol o planta.

El cultivo de estos árboles en macetas es posible gracias a los cuidados que reciben de riego, abonado, trasplantes y poda, entre otros.

    RIEGO: Se riega por encima una primera vez, para que la humedad abra los poros de la tierra y, pasados unos minutos, se vuelve a regar a fondo, con una regadera apropiada, que tenga una rosa con agujeros. Los bonsáis de interior, si cuentan con un plato para que el agua no moje los muebles, deberían no tocar dicho agua a través de los agujeros de la maceta. Por tanto, hay que impedir que el bonsái se quede siempre con las raíces sumergidas en agua.
    UBICACIÓN: Al ser árboles, habría que colocarlos en un hábitat similar al que tienen sus hermanos de gran tamaño, protegiéndolos del calor y el frío intensos.
    ABONO: Al vivir en macetas pequeñas, los bonsáis pueden agotar los nutrientes de la tierra más rápidamente, por lo que hay que reponer esos nutrientes mediante el abonado, sobre todo en momentos de fuerte crecimiento, que suelen coincidir con la primavera y el final del verano. Hay que abonar en cantidades pequeñas con una frecuencia alta, sin esperar a que el árbol se encuentre débil.
    TRASPLANTE: Cuando las raíces empiezan a crecer buscando agua y nutrientes y el agua penetra con dificultad en la tierra envejecida, es hora de trasplantar. El término del letargo invernal es un buena época para hacerlo. Cuando saques el árbol de la maceta y retires la tierra vieja, desenreda las raíces con un kumade o pequeño rastrillo y corta un tercio de las mismas, aproximadamente. Al introducir las raices en el nuevo sustrato, ayúdate de un bastoncillo para que no queden bolsas de aire. Riégalo abundantemente hasta que el agua salga limpia por los agujeros del fondo de la maceta. La tierra ideal es granulada, como la akadama, mezclada con un drenaje. Según las especies, las proporciones aconsejables varían, pero como norma general se pondría un 50% de akadama en el fondo y una segunda capa de drenaje donde se desarrollarán más las raíces.
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