Salud e higiene de los perros

El hábito de higiene que mantengamos con nuestro perro, nos permitirá observar cualquier irregularidad relacionada con su salud a tiempo, prestando especial atención a ojos, orejas y boca, para comprobar que tengan un aspecto sano. De manera específica nos fijaremos en:

  • La nariz: debe mantenerse húmeda y libre de mucosidades.

  • El cuerpo y el pelaje: debemos controlar si surge alguna anomalía pasándole la mano a lo largo del cuerpo y prestando atención a cualquier bulto o forma extraña; observaremos, además, el nacimiento del cabello para detectar posibles parásitos.

  • Las extremidades: las patas de nuestro perro deben tener un aspecto normal, sin inflamaciones u otras rarezas. Vigilaremos también la zona interdigital, ya que es propensa a acumular hongos o parásitos.

  • El ano: debemos estar pendientes de su aspecto por si aparece alguna anomalía. Si el perro intenta rascarse, podría tratarse de parásitos.

Aparte de los efectos visibles, si el perro está enfermo, lo notaremos con cambios de conducta o algún otro síntoma, por ejemplo: fiebre, más de un día sin comer, diarrea, constipado, dificultad o sangrado al orinar o defecar, vómitos, jadeo excesivo o dificultad para respirar (la lengua adopta un color azulado), exceso de tos o estornudos, actitud asustadiza, mal olor de boca...

En cualquiera de estos casos, no dudes en consultar con el veterinario.

Salud e higiene de los perros

El hábito de higiene que mantengamos con nuestro perro, nos permitirá observar cualquier irregularidad relacionada con su salud a tiempo, prestando especial atención a ojos, orejas y boca, para comprobar que tengan un aspecto sano. De manera específica nos fijaremos en:

  • La nariz: debe mantenerse húmeda y libre de mucosidades.

  • El cuerpo y el pelaje: debemos controlar si surge alguna anomalía pasándole la mano a lo largo del cuerpo y prestando atención a cualquier bulto o forma extraña; observaremos, además, el nacimiento del cabello para detectar posibles parásitos.

  • Las extremidades: las patas de nuestro perro deben tener un aspecto normal, sin inflamaciones u otras rarezas. Vigilaremos también la zona interdigital, ya que es propensa a acumular hongos o parásitos.

  • El ano: debemos estar pendientes de su aspecto por si aparece alguna anomalía. Si el perro intenta rascarse, podría tratarse de parásitos.

Aparte de los efectos visibles, si el perro está enfermo, lo notaremos con cambios de conducta o algún otro síntoma, por ejemplo: fiebre, más de un día sin comer, diarrea, constipado, dificultad o sangrado al orinar o defecar, vómitos, jadeo excesivo o dificultad para respirar (la lengua adopta un color azulado), exceso de tos o estornudos, actitud asustadiza, mal olor de boca...

En cualquiera de estos casos, no dudes en consultar con el veterinario.

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